El carro de Papá Noel

Hoy retomamos nuestra serie de artículos sobre coches famosos con un vehículo realmente especial. En estas fechas navideñas, nos hemos acordado del carro de Papá Noel, imprescindible en la iconografía y la esencia de estas fiestas. Con independencia de que tengas mayor querencia o no por los Reyes Magos, seguro que sientes curiosidad por saber cosas sobre cómo se desplaza.

Con la ayuda de Rodolfo

El vehículo tradicional que utiliza el siempre jovial y predispuesto Santa Claus es un carro tirado por renos voladores. Rodolfo es el más famoso de estos animales. Nació con una nariz roja enorme, muy brillante, que lo convirtió desde pequeño en objeto de mofas e improperios: «Pareces un payaso», le decían. Así que se encerró en su casa, deprimido y muy triste, hasta que decidió vagar sin rumbo por el mundo, siempre en solitario.

Poco antes de la Navidad en la que se conocieron, Papá Noel había preparado su trineo arrastrado por ocho renos estupendos. Todo estaba dispuesto para iniciar el reparto de los regalos a los niños cuando una inmensa niebla los envolvió de repente. ¡No se veía nada!

Santa estaba desorientado, muy preocupado, porque no podrían cumplir con su labor. Hasta que, de pronto, vieron a lo lejos una resplandeciente luz roja. La siguieron en busca de iluminación y, cuando la alcanzaron, ¡encontraron a Rodolfo!

«Tú puedes ayudarnos a entregar todos los regalos», le dijo el barbado del traje rojo. Gracias a su nariz única, el animalillo iluminó el camino e hizo posible el reparto. Desde entonces, es el reno más carismático, admirado y querido por todos. No solo es el alma del carro de Papá Noel, también el más importante motor que lo impulsa.

Los viajes del carro de Papá Noel

Según los cálculos realizados por sesudos matemáticos, Santa Claus visita a cuatrocientos millones de niños en el mundo en una sola noche. Debido a las diferencias horarias, tarda treinta y una horas en visitar doscientos millones de hogares y transporta alrededor de medio kilo por regalo. ¡Imagínate qué carga logística asume junto a Rodolfo y los demás! En total, recorre ciento veintiún millones y medio de kilómetros de tirón, sin perder la sonrisa, el buen talante ni el «ho, ho» característico.

Hasta ahora, que se sepa, nunca ha recurrido a un taller de chapa y pintura para reparar su trineo. Posiblemente, los elfos que lo ayudan también entienden de reparaciones de carrocería y color en estos medios de transporte.

Hemos oído rumores de que, el resto del año, este encantador anciano se desplaza de otro modo: deja aparcado el mágico trineo —para que descansen los renitos— y utiliza un coche deportivo verde.

Curiosamente, el otro día vino a Garygar un tipo orondo, amable y bonachón con barba blanca y acento escandinavo que se le parecía. Nos pidió reparar su magnífico automóvil, porque tenía una abolladura.  No descartamos que fuera el otro carro de Papá Noel, ¡en estas fechas todo es posible! Sea así o no, te desemos una FELIZ NAVIDAD y un mágico 2024.

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